lunes, 19 de octubre de 2015

NUEVA PRESENCIA. MEIRA DEL MAR



(Del libro Secreta Isla) 

Venías de tan lejos como de algún recuerdo. 

Nada dijiste. Nada. Me miraste los ojos. 
Y algo en mí, sin olvido, te fue reconociendo. 

Desde una azul distancia me caminó las venas 
una antigua memoria de palabras y besos, 

y del fondo de un vago país entre la niebla 
retornaron canciones oídas en el sueño. 

Mi corazón, temblando, te llamó por tu nombre. 
Tú dijiste mi nombre... Y se detuvo el tiempo. 

La tarde reclinaba su frente pensativa 
en las trémulas manos de los lirios abiertos, 

y a través de las nubes los pájaros errantes 
abrían sobre el campo la página del vuelo. 

Con los hombros cargados de frutas y palomas 
interminablemente pasaba el mismo viento, 

y en el instante claro de los bronces mi alma, 
llena de ángelus, era como un sitio en el cielo. 

Una vez, antes, antes, yo te había perdido. 
En la noche de estrellas, o en el alba de un verso. 

Una vez. No sé dónde... Y el amor fue, tan sólo, 
encontrarte de nuevo 

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