lunes, 26 de octubre de 2015

EL LLAMADO. MEIRA DEL MAR

EL LLAMADO

Tú estarás lejos.
Yo dejaré la vida
como un ramo de rosas
que se abandona para
proseguir el camino,
y emprenderé la muerte.

Detrás de mí, siguiéndome,
irán todas las cosas
amadas, el silencio
que nos uniera, el arduo
amor que nunca pudo
vencer el tiempo, el roce
de tus manos, las tardes
junto al mar, tus palabras.

Si donde estés tú oyes
que alguna voz te nombra,
seré yo que en el viaje
te recuerdo.


EL ESCUDO. MEIRA DEL MAR




El escudo

Cuánto te quise, amor, cuánto te quiero,

más allá de la vida y de la muerte.
Y aunque ya nunca más he de tenerte,
eres de cuanto es mío lo primero.


Más que el sol del estío, verdadero,

tu recuerdo mitiga, por mi suerte,
la sombra que me ciñe, y se convierte
en la luz que ilumina mi sendero.


Nada ni nadie desterrar haría

de mi frente aquel tiempo jubiloso
en que eterna la dicha parecía.


Contra el olvido y su tenaz acoso

defenderá por siempre y a porfía

su condición de escudo milagroso.

DESVELO. MEIRA DEL MAR

DESVELO




A la hora del alba cuando el sueño

me abandona,
recorro los momentos
de nuestro amor, en busca
de los rostros de entonces,
los sueños, las palabras.

Todo en vano.

Nos fue borrando el tiempo,

sus implacables manos,
deshaciendo los cuerpos para sólo
dejarnos, viva llama, que no cesa
de arder en el vacío.

DESHORA. MEIRA DEL MAR

Deshora
Cuando llegué te habías
ido del brazo de otro amor.

Y no quise decirte: «Vuelve,
perdóname esta vez,
se me hizo tarde,
fue un pequeño descuido
de la vida, una leve
distracción del destino».

Aquel silencio que selló mis labios
me hiere todavía el corazón.

El escudo. Meira Del Mar

El escudo
Cuánto te quise, amor, cuánto te quiero,
más allá de la vida y de la muerte.
Y aunque ya nunca más he de tenerte,
eres de cuanto es mío lo primero.

Más que el sol del estío, verdadero,
tu recuerdo mitiga, por mi suerte,
la sombra que me ciñe, y se convierte
en la luz que ilumina mi sendero.

Nada ni nadie desterrar haría
de mi frente aquel tiempo jubiloso
en que eterna la dicha parecía.

Contra el olvido y su tenaz acoso
defenderá por siempre y a porfía
su condición de escudo milagroso.

Pasa el viento. Meira Del Mar

Pasa el viento
De aquel amor que nunca fuera mío
y sin embargo se tomó mi vida,
me queda esta nostalgia repetida
sin fin, cuando sollozo y cuando río.

A veces desde el fondo del estío,
llega la misma música entre oída
en el tiempo gozoso, la encendida
música que cayera en el vacío.

Y quiere asirla el corazón. Beberla
como un vaso de vino. Retenerla
para creer de nuevo en la dulzura.

Pero se escapa y huye con el viento,
y me deja tan sólo este lamento,
donde esconde su rostro la amargura.

Soneto de amor evocado. Meira Del Mar

Soneto del amor evocado 
Toca mi corazón tu mano pura,
lejano amor cercano todavía,
y se me vuelve más azul el día
en la clara verdad de la hermosura.

Memoria de tu beso, la dulzura
recobra su perdida melodía.
y torna al cielo de la frente mía
el ángel inicial de la ventura.

El viento es otra vez un manso río
de jazmines abiertos. El estío
entreabre su vena rumorosa.

Y el tiempo se detiene desvelado,
a orillas del recuerdo enamorado
que enciende el corazón cuando le roza.

El llamado. Meira Del Mar

El llamado
Tú estarás lejos.
Yo dejaré la vida
como un ramo de rosas
que se abandona para
proseguir el camino,
y emprenderé la muerte.
Detrás de mí, siguiéndome,
irán todas las cosas
amadas: el silencio
que nos uniera, el arduo
amor que nunca pudo
vencer el tiempo, el roce
de tus manos, las tardes
junto al mar, tus palabras.
Si donde estás tú oyes
que alguna voz te nombra,
seré yo que en el viaje
te recuerdo.
(De Laúd memorioso, 1995)

Canciòn triste. Meira Del Mar

Canción triste
Una tarde, una tarde, ya no estaremos juntos
bajo el cielo de mayo, sonoro de campanas.
De pronto, y para siempre, nos quedaremos solos
terriblemente solos y heridos de nostalgia.
Tal vez la lluvia sueñe por el jardín callado
tañendo los cordajes de su arpa repetida.
Diremos cosas vagas, estremecidamente,
huyéndonos los ojos, el alma, la sonrisa.
Una tarde, una tarde, tu corazón y el mío
sentirán que se rompe lo que ahora los ata.
Como cuando se deja la orilla azul de un puerto
nos quedarán adioses temblando en la mirada.
Y un día, sin quererlo, pronunciarás mi nombre
con la melancolía del que en la noche canta...
En rnedio del crepúsculo cruzado de palomas,
yo, repentinamente, me llenaré de lagrimas.
(De Verdad del sueño, 1946)

domingo, 25 de octubre de 2015

MEIRA DEL MAR HOMENAJE PARTE V


ENTREVISTA A MEIRA EN SU CASA.

HOMENAJE A MEIRA DEL MAR PARTE IV


HACER POESÍA ES DESNUDARSE ANTE EL OTRO.

MEIRA DEL MAR HOMENAJE HECHO POR TELECARIBE PARTE III


            Amistad de Meira con Gabriel García Marquez..

MEIRA DEL MAR HOMENAJE

  

MEIRA DEL MAR, HOMENAJE PARTE II
En este punto se cuentan vivencias de la escritora Barranquillera por parte de los presentadores del programa. 

                     MEIRA DEL MAR - MEMORIA Y HOMENAJE - TELE CARIBE

APARTES DEL HOMENAJE HECHO POR TELE CARIBE DONDE SE HACE LA LECTURA DEL POEMA RAÍZ ANTIGUA 

viernes, 23 de octubre de 2015

ALLÁ. MEIRA DEL MAR

Allá

Si acaso al otro lado de la vida

otra vez, por azar, nos encontramos,
¿se reconocerán nuestras miradas
o seremos tan sólo un par de extraños?


De todos modos te amaré lo mismo.

Juntos. O separados.


 

lunes, 19 de octubre de 2015

Meira Del Mar : Perfume


Meira Del Mar: Palabras sobre el arte de ser poeta

"Lo mìo no es nada extraordinario: Escribir unos versos lo he dicho varias veces, es casi como cortar una rosa, no tiene ningùn premio, no deberìa tener ese premio tan maravilloso que yo recibo de la gente"

poemas MEIRA DEL MAR


Video Soneto marinero. Meira Del Mar


poemas MEIRA DEL MAR


Homenaje a Meira DelMar

NUEVA PRESENCIA. MEIRA DEL MAR



(Del libro Secreta Isla) 

Venías de tan lejos como de algún recuerdo. 

Nada dijiste. Nada. Me miraste los ojos. 
Y algo en mí, sin olvido, te fue reconociendo. 

Desde una azul distancia me caminó las venas 
una antigua memoria de palabras y besos, 

y del fondo de un vago país entre la niebla 
retornaron canciones oídas en el sueño. 

Mi corazón, temblando, te llamó por tu nombre. 
Tú dijiste mi nombre... Y se detuvo el tiempo. 

La tarde reclinaba su frente pensativa 
en las trémulas manos de los lirios abiertos, 

y a través de las nubes los pájaros errantes 
abrían sobre el campo la página del vuelo. 

Con los hombros cargados de frutas y palomas 
interminablemente pasaba el mismo viento, 

y en el instante claro de los bronces mi alma, 
llena de ángelus, era como un sitio en el cielo. 

Una vez, antes, antes, yo te había perdido. 
En la noche de estrellas, o en el alba de un verso. 

Una vez. No sé dónde... Y el amor fue, tan sólo, 
encontrarte de nuevo 

Meira Delmar, Perfume

MEIRA DEL MAR: ENTREVISTA POR VUELO DE JAZMINES, antologìa poètica

De paso. Recital de Meira Delmar

ROMANCE DE BARRANQUILLA. MEIRA DEL MAR

Romance de Barranquilla


(Del libro Sitio del amor) 

Porque nació frente al alba 
y en el sitio de la brisa, 
le dieron un nombre claro 
de flor o de lluvia fina. 
Un nombre para decirlo 
en medio de la sonrisa, 
enamorados los ojos 
y el corazón: ¡Barranquilla! 
Porque nació frente al alba 
¡y el alba es buena madrina! 

Con lino de sol y sombra 
tejieron años los días 
y una mañana sin nubes 
despertó moza la niña. 

Con los cabellos al viento, 
la dulce piel encendida, 
y el andar sin descanso 
tal aire de gallardía 
que el alma de las palmeras 
arrodillóse vencida... 
Porque nació frente al alba 
¡y el alba es buena madrina! 

Breves jazmines alados 
--casi de luz detenida-- 
crecen con gracia delgada 
cuando sus pasos atisban... 
La tarde cuida su gozo, 
la noche su sueño cuida, 
y ella se viste con seda 
de flores amanecidas 
sobre la cumbre del árbol 
tan solo para vestirla... 

Seda dorada del roble 
con hebras de melodía, 
seda de la acacia roja, 
seda de las campanillas 
que tienen fugaz el aire 
y como el aire palpitan... 
Rodea sus altas sienes 
un vuelo de golondrinas 
y abre jacintos de oro 
su diestra mano clarísima. 
Porque nació frente al alba 
¡Y el alba es buena madrina! 

El mar de gritos azules, 
el mar del habla encendida, 
le trae canciones remotas 
y barcas de otras orillas. 
El río, tenaz viajero, 
con largo asombro la mira, 
y le regala blancura 
de garzas estremecidas 
que suben a la comarca 
donde la estrella se inicia. 
Y el viento pirata, el viento 
de clara estirpe marina, 
le ciñe el talle redondo 
con brazos de lejanía, 
¡y se la lleva consigo 
donde la tierra limita 
con el batir de campanas 
de la triunfal alegría! 

Porque nació frente al alba, 
y porque el alba madrina, 
le dio aquel nombre que pide, 
para decirlo, sonrisa... 
El nombre que puede ser 
de flor o de lluvia fina, 
y que también lleva el Ángel 
de júbilo: ¡Barranquilla! 



                   GALERÍA DE IMÁGENES 













"Poema Canción Lejana", Meira Delmar.

Canción Lejana 
Y yo también como la tarde 
toda me tornaré dichosa 
para quererte y esperarte. 
Iluminada de tus ojos 
vendrá la luna, 
vendrá la luna por el aire. 
Tú me querrás inmensamente. 
Mi corazón será infinito 
para la angustia de tu frente. 
Yo te daré los sueños míos: 
amor, dolor, sencillamente.
Después será la enamorada sonrisa, 
el beso, la memoria llena de ti, maravillada. 
Y el gozo azul de estar contigo
fuera del tiempo, sin palabras. 
De golondrina en golondrina 
nos llegará la primavera 
de la mirada pensativa. 
Y un mismo cauce de dulzura 
tendrán las rosas y los días. 
Yo te daré los sueños míos: 
amor, dolor, sencillamente.

miércoles, 14 de octubre de 2015

El milagro

EL MILAGRO

Pienso en ti.

La tarde,
no es una tarde más;                                


es el recuerdo
de aquella otra, azul,
en que se hizo
el amor en nosotros
como un día
la luz en las tinieblas.

Y fue entonces más clara
la estrella, el perfume
del jazmín más cercano,
menos
punzantes las espinas.

Ahora,
al evocarla creo
haber sido testigo
de un milagro.

Todavía


 TODAVÍA




Amor de amor aquel que nos uniera una vez en el tiempo ya distante.
Amor en que tú fuiste amado, amante
y yo amante y amada también fuera.



Otro amor sin igual no conociera

nunca el haz de la tierra. Fulgurante,
más que el sol del verano delirante,
toda sombra su lumbre destruyera.



Amor de amor, tan alto y extremado,
que el mismo cielo al serle comparado,
cosa fútil y vana parecía.



La vida canceló su encendimiento...
Y sin embargo en el recuerdo siento
que me quema la sangre todavía.

Soneto en vano

 SONETO EN VANO

¿A dónde iré que no me alcance el vuelo
de tu mirada que en azor se muda,
y la noche de sueños me desnuda
con el brillo quemante del desvelo?

¿En qué sitio del aire, el mar, el cielo,
encontrará mi corazón ayuda,
la clara mano que mi mal acuda
y en dulcedumbre me convierta el duelo?

La frente pensativa me rodeas
de lejanas memorias. Me recreas
los rostros del amor enceguecido.

Y es inútil que huya de tu acecho
si te oigo vivir dentro del pecho
con la vida sin muerte del olvido.

Regresos

REGRESOS

Quiero volver a la que un día
llamamos todos nuestra casa.
Subir las viejas escaleras,
abrir las puertas, las ventanas.

Quiero quedarme un rato, un rato
oyendo aquella misma lluvia
que nunca supe a ciencia cierta
si era de agua o si era música.

Quiero salir a los balcones
donde una niña se asomaba
a ver llegar las golondrinas
que con diciembre regresaban.

Tal vez la encuentre todavía
fijos los ojos en el tiempo,
con una llama de distancias
en la pequeña frente ardiendo.

Quiero cruzar el patio tibio
de sol y rosas y cigarras.
Tocar los muros encalados,
el eco ausente de las jaulas.

Acaso aún estén volando
en torno suyo las palomas,
y me señalen el camino
que va borrándose en la sombra.

Quiero saber si lo que busco
queda en el sueño o en la infancia.
Que voy perdido y he de hallarme
en otro sitio, rostro y alma.

Reminiscencia, Un breve instante...

 REMINISCENCIA

Un breve instante se cruzaron
tu mirada y la mía.

Y supe de repente
—no sé si tú también—
que en un tiempo
sin años ni relojes,
otro tiempo,

tus ojos y mis ojos
se habían encontrado,
y esto de ahora
no era más que un eco,
la ola que regresa,
atravesando mares,
hasta la antigua orilla.

Soledad

SOLEDAD


Nada iguala esta dicha
de sentirme tan sola

en mitad de la tarde
y en mitad del trigal;
bajo el cielo de estío
y en los brazos del viento
soy una espiga más.

Nada tengo en el alma

ni una pena pequeña
ni un recuerdo lejano
que me hiciera soñar...
Sólo tengo esta dicha
de estar sola en la tarde
¡con la tarde no más!


Un silencio muy largo

va cayendo en el trigo,
porque ya el sol se aleja
y ya el viento se va
¡quién me diera por siempre
esta dicha indecible
de ser, sola y serena,
un milagro de paz!

De paso

DE PASO


No es el tiempo
el que pasa.
Eres tú
que te alejas
apresuradamente
hacia la sombra,
y vas dejando caer,
como el que se despoja
de sus bienes,
todo aquello que amaste,
las horas
que te hicieron la dicha,
amigos
en quienes hubo un día
refugio tu tristeza,
sueños
inacabados.
Al final, casi
vacías las manos,
te preguntas
en qué momento
se te fue la vida,
se te sigue yendo,
como un hilo de agua
entre los dedos.

Muerte del olvido


MUERTE DEL OLVIDO



















Se me murió el olvido
de repente.

Inesperada-
mente,
se le borraron las palabras
y fue desvaneciéndose
en el viento.

En busca suya el corazón tocaba
todas las puertas.
Nadie. Nada.

Y allí donde estuviera se instaló
de nuevo,
el doloroso amor,
el implacable,
interminable-
mente.

La hoguera

 LA HOGUERA

Esta es, amor, la rosa que me diste
el día en que los dioses nos hablaron.
Las palabras ardieron y callaron.
La rosa  a la ceniza se resiste.

Todavía las horas me reviste
de su fiel esplendor. Que no tocaron
su cuerpo las tormentas que asolaron
mi mundo y todo cuanto en él existe.

Si cruzas otra vez junto a mi vida
hallará tu mirada sorprendida
una hoguera de extraño poderío.

Será la rosa que morir no sabe,
y que al paso del tiempo ya no cabe
con su fulgor dentro del pecho mío.

domingo, 11 de octubre de 2015

CEDROS


CEDROS

Mis ojos niños vieron 
-ha mucho tiempo- alzarse 
hasta la nube un vuelo 
de sucesivos verdes 
que el aire en torno 
embalsamaban 
con tranquila insistencia. 

El silencio se oía como una 
música suspendida de repente, 
y en mi pecho crecía 
el asombro. 

La voz del padre, entonces, 
inclinóse a mi oído 
para decirme, quedo: 
"Son los cedros del Líbano 
hija mía. 

Mil años hace, acaso 
mil más, que medran 
a las plantas de Dios. 
Guarda su imagen 
en la frente y la sangre. 
Nunca olvides 
que miraste de cerca 
la Belleza". 

Y desde aquella hora 
tan lejana, 
algo en mí se renueva 
y estremece 
cuando topo en las hojas 
de algún libro 
su memoriosa estampa 

ALABANZA DEL DÍA


ALABANZA DEL DÍA

Por ti la mariposa en el liviano 
paisaje de la brisa detenida. 
Y en cada mariposa, repetida, 
la danza de colores del verano. 

El cielo más azul y más cercano; 
más alta la canción y más ardida 
la frente de la rosa sostenida 
en la palma dorada de tu mano. 


Ordenas el azahar, la luz, el vuelo 
de la alondra en el alba, y el desvelo 
de los ángeles niños del rocío. 

El tiempo te rodea, dulcemente. 
Y pasas sin pasar, extrañamente, 

lo mismo que la música de un río. 

SONETO MARINERO


SONETO MARINERO


Digo tu nombre, mar, tu nombre ardido 
de soles y de júbilo creciente, 
y el corazón enamorado siente 
más clara la presencia del latido. 

Velero que navega repetido 
por los quietos espejos de la frente, 
regresa tu paisaje lentamente 
como si retornara del olvido. 

Y surge tu comarca marinera 
con una trashumante primavera 
de espumas en la mano de cristal. 

Y tu voz de colores, y tu alada 
corona de blancura trabajada 
en gaviotas y pétalos de sal.

ESTE AMOR

ESTE AMOR

Como ir casi juntos 
pero no juntos, 
como 
caminar paso a paso 
y entre los dos un muro 
de cristal, 
como el viento 
del Sur que si se nombra 
¡Viento del Sur! parece 
que se va con su nombre, 
este amor. 

Como el río que une 
con sus manos de agua 
las orillas que aparta, 
como el tiempo también, 
como la vida, 
que nos huyen viviéndonos, 
dejándonos 
cada vez menos nuestros 
y más suyos, 
este amor. 

Como decir mañana 
y estar pensando nunca, 
como saber que vamos 
hacia ninguna parte 
y sin embargo nada 
podría detenernos, 
como la mansedumbre 
del mar, que es el anverso 
de ocultas tempestades, 
este amor. 

Este 
desesperado amor. 

SECRETA ISLA


 SECRETA ISLA

Deja que pase entre los dos el tiempo
sin que pueda mudarnos alma y alma.

Hemos quedado fijos, uno y otro,
con impasible soledad de estatuas,
tu rostro al fondo de mis ojos quietos,
mi rostro en tu mirada.

En vano están los pájaros, las nubes,
y el cielo siempre huyendo
hacia el ocaso.
El mar, el mar del corazón in número
con sus velas tendidas y sus faros.

Los árboles que llegan sonriendo
a través de las hojas iniciales,
la lluvia que modela finas torres
del vidrio, las mañanas,
el estío...

Como ciegos estamos. Como ciegos
de un viento luminoso que nos alza
y nos lleva tenaz, ávidamente,
nadie sabe hasta dónde.

Y todo nos rodea sin tocarnos
en este alucinante amor de amor
y de silencio.