jueves, 8 de octubre de 2015

LEGIA DE LEYLA KHALED

Elegía de Leyla Kháled 
 (De el libro Reencuentro) 

 

Te rompieron la infancia, Leyla Kháled 

Lo mismo que una espiga 
o el tallo de una flor, 
te rompieron 
los años del asombro y la ternura, 
y asolaron la puerta de tu casa 
para que entrara el viento del exilio. 

Y comenzaste a andar, 
la patria a cuestas, 
la patria convertida en el recuerdo 
de un sitio que borraron de los mapas, 
y dolía más hondo cada hora, 
y volvía más triste del silencio, 
y gritaba más fuerte en el castigo. 

Y un día, Leyla Kháled, noche pura, 
noche herida de estrellas, te encontraste 
los campos, las aldeas, los caminos, 
tatuados en la piel de la memoria, 
moviéndose en tu sangre roja y viva, 
llenándote los ojos de sed suya, 
las manos y los hombros de fusiles, 
de fiera rebeldía los insomnios. 

Y comenzaron a llamarte nombres 
amargos de ignominia, 
y te lanzaron voces como espinas 
desde los cuatro puntos cardinales, 
y marcaron tu paso con el hierro 
del oprobio. 

Tú, sorda y ciega, en medio 
de las ávidas zarpas enemigas, 
ardías en tu fuego, caminante 
de frontera a frontera, 
escudando tu pecho contra el odio 
con la incierta certeza del regreso 
a la tierra luctuosa de que fueras 
por mil manos extrañas despojada. 

Te vieron los desiertos, las ciudades, 
la prisa de los trenes, afiebrada, 
absorta en tu destino guerrillero, 
negándote al amor y los sollozos, 
perdiéndote por fin entre la sombra. 

Nadie sabe, no sé cuál fue tu rumbo, 
si yaces bajo el polvo, si deambulas 
por los valles del mar, profunda y sola, 
o te mueves aún con la pisada 
felina de la bestia que persiguen. 

Nadie sabe. No sé. Pero te alzas 
de repente en la niebla del desvelo, 
iracunda y terrible, Leyla Kháled, 
oveja en lobo convertida, rosa 
de dulce tacto en muerte transformada. 

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